Destino Lisboa

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LISBOA

Asentada sobre un antiguo campo volcánico, la capital de Portugal se erige orgullosa como ciudad histórica y a la vez moderna, cosmopolita y al tiempo tradicional. Con monumentos que recuerdan su esplendoroso pasado imperial, recorrerla supone viajar en el tiempo por los mejores logros de la cultura europea. A orillas del impresionante estuario que forma el Tajo, Lisboa es una joya que nunca dejará de sorprenderte.

¿Qué ver?

Barrio de Alfama:

Sus calles conducen hasta algunos de los monumentos más importantes de la ciudad como el Castelo de São Jorge, cuyas imponentes murallas sobresalen en la cima de la colina del mismo nombre, la más alta de Lisboa. En otra colina cercana se alza la Iglesia de San Vicente de Fora, con orígenes que se remontan al año 1147, cuando el primer rey de Portugal, Alfonso Enríques, la ordenó construir para albergar el cuerpo de San Vicente, muerto en una batalla contra los musulmanes y que más tarde sería nombrado Patrón de la ciudad. Otro de los santos protectores de Lisboa es San Antonio de Padua, sobre cuya casa natal está construida una iglesia bajo su advocación.

Más contemporáneos son los portugueses ilustres enterrados en el Panteón Nacional. Nombres como los de Amália Rodrigues, los Presidentes de la República o João de Deus figuran en este panteón, que también alberga cenotafios de otros lusos de prestigio como Vasco de Gama o Luís de Camões. Si eres mitómano, éste es tu lugar. La iglesia más antigua e importante de la ciudad, la Catedral (o, como la llaman aquí, Sé de Lisboa), se encuentra también en el barrio de Alfama. En ella, además de admirar su mezcla de estilos arquitectónicos, podrá visitar el tesoro, compuesto por vestimentas, joyas y reliquias de distintas épocas. Tampoco debes dejar pasar la oportunidad de pasarte por la Casa dos Bicos, en la plaza del Campo das Cebolas. Te llamará la atención su fachada salpicada de pequeñas pirámides de piedra o puntas de diamante.

Barrio La Baixa:

Uno de los rincones más impresionantes de Lisboa es la Plaza del Comercio (Praça do Comércio). La vista del estuario del río Tajo y el entorno monumental te dejará sin palabras. Pasando por el Arco da Rua Augusta, en un extremo de la plaza, llegamos a la calle del mismo nombre, una de las más importantes de la ciudad. Para subir de La Baixa al Barrio Alto, lo más rápido es utilizar el Elevador de Santa Justa, sistema de transporte que se ha convertido en una de las grandes atracciones turísticas de Lisboa.

La Plaza del Rossio es una de las zonas más animadas de la ciudad y el lugar de encuentro de lisboetas y visitantes. En los lados de la plaza y en sus calles aledañas encontramos tiendas, bares y restaurantes, muchos de ellos excelentes. En la Plaza de los Restauradores se alza un majestuoso obelisco donde se representan mediante una escultura la Libertad y la Victoria. A los lados del obelisco están grabados el lugar y las fechas de las batallas de la restauración. Otro edificio importante de este barrio es el Teatro Nacional Doña María II, construido en 1842 y que sustituyó al antiguo Palacio Estaus, sede de la Inquisición portuguesa. La Plaza Marqués de Pombal también encierra rincones interesantes, en este caso de la Lisboa moderna. Está situada junto al Parque Eduardo VII, al final de la Avenida da Liberdade.

Barrio Alto/Chiado/Estrela:

Junto a Rossio y con inmejorables vistas al Castillo de San Jorge encontramos la Igreja do Carmo, en cuyas ruinas se ha construido el Museu Arqueológico do Carmo. Sí permanece en pie, afortunadamente, la Basilica da Estrela, de bellísimas proporciones. Fue erigida gracias a la promesa que la Reina María I de Portugal realizó a las religiosas de la orden de Santa Teresa. Otro magnífico edificio es el Palacio Sao Bento, cuya fachada principal y enorme espacio interior guardan gran cantidad de significados simbólicos. En nuestro paseo por este barrio llegaremos hasta el Museo Nacional de Arte Antiguo, uno de los más importantes de Lisboa por su exposición de pinturas y esculturas de diversas procedencias. Pero no todo en la vida del turista es visitar monumentos. Acércate hasta Café a Brasileira, una de las más antiguas y famosas cafeterías del casco antiguo, y disfruta de su ambiente. Un modo de finalizar este recorrido de la mejor manera, es contemplar la ciudad desde el mirador de San Pedro. La Baixa, Alfama, el Castillo de San Jorge y, sobre todo, el inmenso Tajo, conforman unas vistas de postal que guardarás para siempre en tu retina.

Barrio Belém:
En este barrio reside el Presidente de la República Portuguesa. Lo hace en el Palacio Nacional de Belém, uno de los principales palacios de la familia real portuguesa a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Cerca de aquí, encontramos el Museo Nacional dos Coches, que alberga una importante colección de carruajes antiguos y que es uno de los museos más visitados de Lisboa. La Torre de Belén está situada en la desembocadura del Tajo e inicialmente sirvió para la defensa de la ciudad. Desde 1983 forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO lo que la convierte en el atractivo turístico más importante junto al Monasterio de los Jerónimos, edificio que se construyó para celebrar el regreso de la India de Vasco de Gama. Gran parte de la historia del país está recogida en el Museo Nacional de Arqueología, que contiene una magnífica colección de tesoros del glorioso pasado luso. Es también interesante el Museo Marítimo, donde se exponen barcos, carabelas y, en general, todo tipo de embarcaciones. Otro rincón que recuerda los momentos de esplendor del Imperio Portugués es el Monumento a los Descubrimientos. Sus 52 metros de altura homenajean las hazañas del infante Henrique el Navegante, descubridor de Madeira, Azores y Cabo Verde.

En las afueras:

En el Valle de Alcántara, encontramos el Acueducto de las Aguas Libres, una preciosa construcción por la que se pueden realizar paseos. Otra obra de la ingeniería civil se ha convertido en uno de los emblemas de Portugal, el Puente 25 de Abril. Con sus 2.277 metros, se trata del puente colgante más largo de Europa. Cuenta con dos alturas, el piso superior para automóviles y el inferior, añadido en 1999, para trenes. Otra visita interesante a las afueras de la ciudad es el Cristo Rey de Lisboa, que nos recibe con los brazos abiertos y nos recuerda, inevitablemente, al emblemático Cristo Redentor de Río de Janeiro. Por su parte, el Museo Nacional del Azulejo ofrece entre sus paredes estupendas muestras de estas bellísimas piezas de artesanía. En la Avenida de la República encontramos Campo Pequeno, una plaza de toros originalmente construida en ladrillo rojo y estilo neomudéjar, aunque recientemente ha sufrido una profunda remodelación que ha sustituido el ladrillo por hormigón armado.

El Parque de las Naciones fue el recinto que acogió la Exposición Mundial de 1998. De aquel acontecimiento sobrevive el Pavilhão do Conhecimento, un moderno museo de ciencia y tecnología con exposiciones interactivas, un teleférico que transporta a los visitantes de una punta a otra del Parque, la Torre Vasco da Gama (el edificio más alto de Lisboa) y el espectacular Oceanográfico, el segundo más grande del mundo. Menos futurista, aunque igualmente interesante es el Parque Eduardo VII, el mayor de la ciudad. Fue bautizado en honor de este rey inglés que visitó Lisboa en 1902 para reafirmar la alianza entre los dos países. Por su parte, en el Museo Calouste Gulbenkian encontrarás una colección de aproximadamente seis mil piezas de arte antiguo y moderno. Por último, aunque no menos importante, no deberías perder la oportunidad de conocer Sintra, una pequeña villa de belleza incomparable declarada Patrimonio de la Humanidad y enclavada en mitad de un bosque.

¿Qué hacer?

Portugal es uno de los destinos más conocidos por todos los amantes del surf y el windsurf. La playa de O Guincho reúne condiciones únicas para su práctica en cualquier época del año. Más relajante es dejarse llevar por la magia del fado. Los sábados y los domingos por la noche suelen celebrarse las Tertulias do Fado, que deberías acompañar de queso de la zona, pan alentejano y buen vino portugués. Si prefieres la cerveza, un lugar ideal para refrescarte con ella es en los puentes de la orilla del Tajo. Si además es una Super Bock o una Sagres, las más populares del país, el momento será aún más típico. Una visita curiosa es acudir a la Feira da Ladra (la “Feria de la Ladrona”), una especie de mercadillo en el que antiguamente se vendían objetos robados. Afortunadamente, los tiempos han cambiado y se ha convertido más en un mercadillo social de venta de artículos de segunda mano. Lo más divertido del asunto es que el regateo es casi una ley.

¿Qué comer?

Como ya hemos comentado, algunos de los restaurantes más populares de la ciudad se encuentran en la Plaza Rossio y en sus alrededores. Una opción que une gastronomía y música son las cenas con fados. Existen muchos locales que ofrecen esta posibilidad en La Alfama y en el Barrio Alto.

Entre los platos más típicos destaca el caldo verde, un puré de patatas con tiras de col que nunca falta en los restaurantes de la capital. Similar nivel de popularidad tiene la acorda de marisco, una sopa de mariscos, pan y ajo. Los cocineros portugueses tienen fama de ser expertos en preparar el bacalao de cientos de formas diferentes, todas deliciosas. Por ejemplo, el bacalhau con presunto son riquísimos bocaditos de bacalao y jamón serrano, las pataniscas de bacalhau consisten en una especie de buñuelos fritos de este pescado y la caldeirada de bacalhau es un guiso que los pescadores preparaban durante sus largas estancias en la mar. Si prefiere optar por la carne, le gustará el cocido a la portuguesa, que se elabora con carne de gallina y cerdo, zanahorias, rábanos y patatas.

La repostería tiene también un lugar de honor en la gastronomía lusa. El arroz con leche es un clásico que nunca defrauda y que encontrarás en cualquier restaurante. Otra de las especialidades que no puedes dejar de probar son los famosos pasteles de Belém. Su receta tiene más de 200 años de antigüedad y se basa en una masa de hojaldre rellena de crema pastelera y espolvoreada con azúcar y canela.

Si hablamos de bebidas, casi no hace falta decir que los vinos de Oporto y Madeira son mundialmente conocidos desde hace siglos. Alabados por Shakespeare en sus obras y consumidos por las antiguas cortes europeas, estos tesoros embotellados saldrán a tu encuentro en cualquier bar o restaurante que se precie.

¿Cómo moverse?

Tranvías: No son sólo una de las principales atracciones turísticas, sino que constituyen el mejor medio para desplazarse por Lisboa.

Autobús: Imprescindibles para realizar ciertos trayectos. Sin ir más lejos, no existe otro medio de transporte público que llegue al aeropuerto. Te recomendamos el Yellow Bus, con el que podrás hacer recorridos y tours muy interesantes para conocer mejor la ciudad.

Elevadores: Similares a los tranvías, son vehículos que ayudan a subir las escarpadas y prolongadas pendientes de la ciudad. También reparten su función entre lo práctico y lo turístico.

Elevador de Santa Justa: Lo mismo podríamos decir en este caso. El Elevador de Santa Justa solucionó los problemas que había en Lisboa para comunicar las partes alta y baja de la ciudad y, al mismo tiempo, se convirtió en una de sus postales más típicas.

Metro: El Metro de Lisboa es uno de los más bonitos y cuidados de Europa. Supone una buena forma de acercarse al centro desde los barrios cercanos.

¿Qué comprar?

Pocas cosas hay más distintivas de esta ciudad que las fachadas de azulejos. Si te has enamorado de la cerámica lusa, encontrarás pequeños souvenirs con imágenes de la ciudad realmente bonitos en cualquier tienda de recuerdos. Otro artículo típico de Lisboa es la ropa bordada a mano. En muchos locales es posible encontrar mantelerías, sábanas y colchas. Ya sabes, para completar tu ajuar, nada mejor que la capital portuguesa.

Algunos viajeros consideran que el mejor recuerdo que pueden llevarse de cualquier lugar son sus productos gastronómicos más típicos. Los quesos cuentan con variedades protegidas por denominaciones de origen como Serra de Estrela, Castelo Branco y el queso Rabacal. Los vinos de Oporto y Madeira son bien conocidos en todo el mundo y considerados una auténtica delicatesen. Menos exquisitos pero también de gran calidad son los llamados “vinos verdes”. Por último, una compra con la que siempre se acierta son los Pasteles de Belém.

Consejos y trucos

En los restaurantes existe la costumbre de servir entremeses mientras el cliente espera por su comida. No son gratuitos y, si no los queremos, simplemente podemos decirle al camarero que no nos apetecen. Los retirará sin problema alguno y no nos los cobrará.

Si vas a moverte en transporte público, lo mejor es que adquieras la Tarjeta 7 Colinas. Se trata de una tarjeta magnética recargable con la que se consiguen descuentos en todos los medios de transporte de Lisboa. Por su parte, la tarjeta Lisboa Card permite el uso ilimitado del transporte público y facilita el acceso gratuito a 26 museos y lugares de interés.

El horario comercial de la mayoría de las tiendas es de lunes a viernes de 9:30h. a 13:00h. y de 15:00h. a 19:00h. A partir de esta hora podemos encontrar abiertos centros comerciales y tiendas de recuerdos. Los sábados gran parte de los comercios abren sólo por la mañana.

En cuanto a la asistencia sanitaria, hay que saber que recibiremos la misma que los portugueses si vamos provistos de la correspondiente autorización por la Seguridad Social española.

Información básica

Moneda oficial: La moneda oficial de Lisboa es el Euro.

Idioma oficial: El idioma oficial del país es el portugués.

Hora oficial: La hora oficial de Portugal es la del meridiano de Greenwich, es decir, la misma que en Canarias y una hora menos que en Madrid.

Documentación necesaria: Los residentes de la Unión Europea pueden entrar en Portugal con el DNI o el pasaporte siempre que esté en vigor.

Clima: Lisboa tiene un clima mediterráneo. Los meses de primavera y estío son generalmente soleados, con temperaturas máximas en torno a los 28 °C (julio y agosto) y mínimas de unos 16 °C. El otoño y el invierno son generalmente más lluviosos, con algunos días soleados. No es frecuente que la temperatura baje de 5 °C, con una media de unos 10 ºC.

Expresiones - Palabras clave

Hola – oi

Buenos dias – Bom dia

Buenas tardes – Boa tarde

Buenas noches – Boa noite

¿Cómo estás? -Como vai?

Bien – Bem

¿Cómo te llamas? – Qual é seu nome?

Me llamo… – Eu sou…

Encantado de conocerlo – Muito prazer / Meu prazer

Por favor – Por favor

Gracias – Obrigado (masc.) / obrigada (fem.)

De nada – De nada

Si / No – Sim/ Não

Perdón – Desculpa / Sinto muito

Adiós – Tchau

Hasta mañana – Até amanhã

No entiendo – Não entendo

No hablo inglés – Não falo inglês

¿Hablas español? – Você fala espanhol?

¡Ayuda! – Socorro!

Donde está el baño? – Onde está o banheiro?